ETAPA 1:

FINISTERRE – CAMARIÑAS.

75KM 1400M+

Lo que el Camino del Danés ha unido hace unos meses no se puede olvidar tan facilmente. Teníamos muchas ganas de otro bikepacking. En cuanto pudimos coincidir todos unos días libres al mismo tiempo no lo dudamos. Poner fecha fija a un evento así sin saber la predicción meteorológica es un riesgo muy grande, y más si la zona escogida es la Costa da Morte gallega.

Más o menos todos estuvimos alguna vez en Finisterre, algunos en bici incluso hasta Muxía. Quién no conoce Laxe, o Camariñas?, qué me dicen de Traba o Raxo?. Hasta en Malpica que queda allá arriba alejado de todo algunos ya han estado. Es cierto. Pero pedalear uniendo todos esos sitios, usando pistas de tierra o corredoiras, bajando a los faros, rodar sobre las dunas en las playas…. eso ya está al alcance de muy pocos.

En tres jornadas queríamos unir Finisterre con A Coruña, con parada para dormir en Camariñas y Malpica. El rutómetro estaba grabado en los GPS, pero como buena aventura sobre ruedas, es necesario y obligatorio en algún momento concederse alguna improvisación y cambio de planes. Seguir el guión está bien. Pero saltárselo es aún mejor….

Le damos las gracias a Lere por llevarnos en la furgo hasta el faro del fin del mundo durante un día festivo, el 17 de mayo. Aguantar a 3 niños emocionados y espíricos durante hora y media conduciendo no debe ser fácil. Nos soltó allí a las 11 de la mañana del viernes bajo la amenaza de lluvia y viento, pero el cielo indicaba otra cosa.

Tras los preparativos rituales del bikepackinero comenzaba la auténtica aventura desde el propio faro, en dirección Muxía compartiendo algunos tramos con los peregrinos. El aire era f´río y húmedo, pero soportable. Los manguitos no los llegamos a quitar durante todo el día. La primera parada para café fue en la playa de Nemiño, frecuentada por surfistas. Allí coíncidimos con un grupo de extranjeros que hacían el camino en MTB.

Tras un amago de lluvia que nos hizo ponernos en marcha al momento, continuamos con el faro de Touriñán en mente. Pasaban las horas y la sensación era de ir con mucha parsimonia. Es poner alforjas a la bici y parece que solo sabe ir despacio. Cualquier excusa era buena para parar, una foto, una fuente, un gatito…. y sobre todo, los burros o asnos, que a Pablo le parecen el animal más entrañable de la tierra, y este primer día divisamos hasta en seis ocasiones.

Ver el cielo con nubes y claros cuando en todas las predicciones aseguraban lluvias locales nos generaba una sonrisa automática en la cara. Cuando haces un plan de este tipo con tanto tiempo de antelación te expones a que la climatología te juegue una mala pasada in situ. Nos reíamos porque a punto estuvimos de abandonar el plan unos días antes por ese motivo. Pero al final con firmeza y fe en el karma decidimos seguir con lo planeado y en todo caso, improvisar en ruta. Personalmente ya sufrí la misma situación en otras dos ocasiones, y finalmente no fue para tanto. Así que aprendimos que es mejor intentarlo antes de abandonar al primer escollo. La vida nos pone a prueba constantemente, y tenemos que ser capaces de gestionar esas emociones.

Dejamos el Faro de Toriñán y fuimos dirección Muxía por senderos de tierra. El mar estaba bastante calmado para lo habitual, pero las densas nubes blancas realzaban el color azul intenso del agua. En tierra, lo verde era más verde, gracias a esas lluvias de primavera de días anteriores.

Después de cruzar Ponte de Porto hicimos una pequeña parada en la playa de Rego dos Coiros. Era tal la calma y la paz que transmitía que tuvimos que sentarnos en la orilla un rato.

Rodeando la ría llegamos a Camariñas, donde ya pasaríamos noche en un hostal en la playa Area da Vila.

 

Bike Packing

ETAPA 2:

CAMARIÑAS – MALPICA

94KM 1850M+

La etapa reina nos estaba esperando desde muy temprano. El día más largo nos haría recorrer casi 100km por multitud de superficies y con unas de las mejores panorámicas de toda la costa gallega.

Empezamos poniendo el listón muy alto, verdaderamente alto… al visitar el espectacular faro de Cabo Vilán. Tan impresionante es el propio faro como la carretera que accede a él. Una península rocosa sobre la que poder divisar la costa en los dos sentidos. Es un lugar muy visitado ya que está muy cerca de Camariñas. Subimos por asfalto pero bajamos por unas pistas de tierra hacia el norte, y según nos alejábamos más espectacular era su vista. Creemos que fue uno de los mejores momentos de todo el viaje.

Desde el faro Vilán hasta Arou, rodamos por unas pistas de tierra pegadas a la costa que nos deleitaron con unas escenas de lo más salvajes y bellas de toda Galicia. Apenas existe intervención humana. Solo el sonido del oleaje de un mar rudo y frío rompiendo contra las rocas y pequeñas calas naturales.

En Camelle no podíamos irnos sin visitar la Casa do Alemán, un homenaje a un artista que llegó a la villa en los años sesenta buscando la paz interior y donde desarrollar su labor art´´istica. Dicen que el naufragio del Prestige tiñó de negro su obra, y tan grande fue la pena que murió poco después en el 2002.

Dimos un rodeo para evitar un camino poco apto para las bicis gravel antes de llegar a la playa de Traba. Aquí atravesamos las dunas sobre un paso elevado de maderas. Empezaba a apretar el sol por momentos y las tripas a pedir alimento. En Laxe buscamos un buen lugar para un descanso. Esta primera mitad de la etapa nos consumió mucho tiempo, quizás el observar tanta belleza nos hacía ralentizar el ritmo demasiado, como si no quisiesemos irnos de allí en realidad.

Tras un agradable paseo por tierra bordeando la ría hasta Ponteceso, ya solo nos quedaban unos 30 km por asfalto hasta Malpica, donde teníamos reservado un apartamento para dormir. Como llegamos con algo de energía extra decidimos subir a un mirador que nos pone enfrente a las islas Sisargas, justo antes de entrar en Malpica. Este sitio me trae buenos recuerdos, pues a donde venia con Rives cuando hacíamos una tirada larga desde Santiago….

Bike Packing

ETAPA 3:

MALPICA – A CORUÑA

78KM. 1500M+

La última etapa comenzaba con un desayuno más propio de emperadores romanos que de tres simples ciclistas, pero encontramos un sitio muy especial cerca del puerto de Malpica y no dejamos escapar la oportunidad. Hay cosas que se cogen y aceptan según vienen o quizás no se repita en otro momento.

Así que, estamos viajando en bici, con humildad y ganas de descubrir los sitios que creías conocer y que te das cuenta que parece que nunca hayas estado allí antes, porque desde una bicicleta las sensaciones son muy diferentes. Tienes otras necesidades, el tiempo físico y el espacio cobran otra dimensión y tienen otro significado. Digamos que se agudizan todos los sentidos, porque los necesitas activos para avanzar, para observar, para escuchar el entorno y a tu cuerpo…. Entonces la bicicleta y tú formáis una sola unidad, una máquina indivisible. Y en ese momento eres feliz.

Y con esa felicidad momentánea que quieres que no se acabe nunca llegas a estos sitios tan especiales, y los ves desde otra perspectiva. Y sientes que acabas de conocer algo de tí mismo. Entiendes que el haber llegado hasta allí en tu bicicleta, con el equipaje mínimo necesario, y solo atendiendo a necesidades primarias durante unos días, es una felicidad absoluta.

Por eso siempre digo que después de un bikepacking sufro una pequeña depresión ciclista. Como si la rutina que me espera no me va a safisfacer ya más. No deseas volver a hacer lo de siempre. Desearías seguir divagando por el mundo con una simple mochila. Pero todo tiene que tener un principio y un fin. Empezamos un proceso, el viaje por Costa da Morte, y hoy tend´ria final ese proceso.

Después de desayunar tuvimos una compañía sorpresa. Elías se uniría en esta última etapa, ya que estaba en una casa familar por la zona y vendría en bici hasta Santiago con nosotros. Lo que no teníamos tan claro era como sería el final; unos preferíamos llegar hasta A Coruña por la costa y allí coger el tren a Santiago, y otros querían bajar desde Arteixo a Santiago por corredoiras. No hubo consenso, y Heine creemos que lo pasó mal en algunos repechos de camino a casa, mientras que el resto descubrimos esos escondites de Coruña por Bens y Monte San Pedro, donde incluso echamos una siesta….

Esto es un pequeño resumen de 280km de maravillas paisajísticas con muchos momentos inolvidables.. Algunos quedarán plasmados en unas fotos, pero otros nos los guardaremos en lo más íntimo. Quizás dentro de un tiempo tomando unas cervezas volveremos a rememorar esos momentos de felicidad sobre una simple bicicleta.

Bike Packing

Texto: Dani

Fotos: Pablo Vilaseco

Fotos y editorial: Heine