Cuando le coges el gusto a algo, sueñas con volver a hacerlo. Cuentas los días para que llegue ese momento. No dejas de pensar en si será mejor que la última vez. Planificas cada detalle con cuidado. Llevas huevos a Santa Clara para que no llueva. Cuando haces un graveltrip, no quieres hacer otra cosa. Sabes que es la razón de porqué montas en bici.

Graveltrip Camino del Danés

 

Graveltrip Camino del Danés
Tras el primer gravel trip en febrero de 2018 por el Camino del Cid, entre Teruel y Castellón, y el intento a medias por culpa de un temporal en semana santa por la Mariña Lucense, esta aventura sería la tercera del año de estas características entre el 3 y el 6 de octubre (el cuarto y último gravel trip por Algarve fue posterior, en noviembre).

 

Las experiencias anteriores dejaron el cuerpo y sobre todo la mente con ganas de hacer más viajes así. El principal problema es poder conciliar las fechas de vacaciones entre todos, lo cual no es nada fácil. En la primera semana de octubre se abrió una ventana que teníamos que aprovechar. Y una vez que lo decides hay que hacerlo sí o sí. Si viene buen tiempo es una maravilla, pero si toca malo…. pues ya se verá in situ.

 

A Heine se le ocurrió un plan para hacer un gravel trip de cuatro etapas sin coger el coche: empezar y acabar en Santiago en bici. Le apetecía conocer la Galicia interior, así que diseñó cuatro etapas de unos 350km en total. Lo volveríamos a hacer con las bicicletas gravel, combinando carretera asfaltada con caminos de tierra, y usando las bolsas de bikepacking para llevar el equipaje necesario.

 

Esta vez tuvimos de acompañante especial a Pablo Vilaseco. Al no tener bici de gravel, sobre la base de una Trek de 29″ hicimos unas pequeñas modificaciones para la ocasión y conseguimos un interesante híbrido: sustituimos la horquilla de suspensión por una rígida de carbono,  las cubiertas por unas de 700x38c de multitaco pequeño y el manillar por un clásico plano de 58cm de ancho.

 

La hoja de ruta era la siguiente:

Etapa 1: Santiago – Ourense 110km 2100m+

Erapa 2: Ourense – Portomarín 105km  2100m+

Etapa 3: Portomarín – Lugo -Melide 83km 1700m+

Etapa 4: Melide – Santiago 54km 700m+

Graveltrip Camino del Danés

Etapa 1: Santiago D.C. – Ourense 110km 2100m+

El miercóles día 3 de octubre comenzaba la aventura desde un bar en el barrio de Sar a las 9 de la mañana. Nos esperaban 110 km hasta Ourense siguiendo la Ruta de la Plata en sentido inverso. La salida se hace por Sar, O Eixo, A Susana, Pico Sacro y Ponteulla. Hasta ahí un terreno sinuoso  y por momentos revirado por corredoiras alternando con pistas de tierra rápidas y divertidas.

 

Tras cruzar el río Ulla comenzaría la fiesta…. subimos bastante arrastrados el muro de Gundián con el lastre de peso en las bicis y desarrollos más propios de carretera excepto Pablo, que conectó su molinillo e iba silbando. Tan bonita la subida como dura, todo hay que decirlo. Esa semana el tiempo estaba bastante caluroso ya desde primeras horas, y cuanto más al sur más calor haría.

 

Tras superar ese escollo  se sucederían largos tramos de pista de tierra tipo túnel entre bosques de carballo (los pocos que deben quedar ya) hasta la primera parada a repostar en Silleda. Sin café no se puede pedalear a gusto en un viaje así.

 

La verdad es que el ritmo estaba siendo demasiado relajado, entre paradas y risas el tiempo pasaba. Hubo un par de tramos impracticables no ya para nuestras aparentemente frágiles bicicletas, sino para cualquier ciclo. Tocaba empujar y andar entre grandes losas de piedra. Cuando nos dimos cuenta quedaban pocas horas de luz, ya que los días se empezaban a acortar. Así que los últimos veinte kilómetros decidimos improvisar por una carretera que no conocíamos dirección Maside y de allí a la zona de termas orensanas Outariz, donde pensábamos pasar noche.

 

Tras un primer intento fallido en un hotel de carretera, en el que no nos pudimos entender con la recepción, escogimos otro más cerca de la ciudad. Aún pensábamos que daríamos uso al bañador en una de las termas por la noche, pero el cansancio era tan grande que lo primero que hicimos tras concretar las habitaciones fue guardar las bicicletas en un lugar seguro y sentar el trasero en la terraza y dar cuenta de unas jarras de cerveza. Es que en Orense hace mucho calor. Pasamos gran parte del día rondando los 30 grados al sol con más de 2000 m de desnivel. Estábamos realmente cansados, y muy contentos. Después de cruzar 110km por la Galicia interior por todo tipo de carreteras y caminos, bajo un sol radiante, parando cuando nos venía en gana, disfrutando de todo lo que nos encontrábamos a cada paso…. es una sensación de plenitud total.

 

Dedicamos unos minutos a revisar el plan del día siguiente. Sería la etapa reina. La desconocida. La auténtica aventura, ya que el recorrido diseñado por Heine en el ordenador seguía el curso del Miño río arriba con la única condición de alejarse lo mínimo posible del mismo. Jamás estuvimos en esa zona, y la esperábamos con gran expectación.

la etapa 1 en strava

 

 

 

Graveltrip Camino del Danés

Etapa 2: Ourense – Portomarín 105km  2100m+

Nos levantamos bastante machacados de la paliza anterior. Los colchones blandos tampoco ayudaron a recuperar bien. Lo que nos sentó de perlas fue el desayuno de gladiadores en el bar de enfrente. Aún se estarán preguntando quienes eran esos tres frikis que zaparon bocatas, bollos y cafés como si no hubiese un mañana.

 

Dejamos la ciudad por la carretera Estrada Barra de Miño, que  va por el margen norte del río Miño paralela a la nacional 120 que va por el sur, pero con muchísimo más encanto, menos tráfico y mucho más acorde con el ritmo cicloturista. Es sinuosa y repleta de curvas. Llegamos bastante rápido a Os Peares, un singular y pintoresco pueblo donde Sil y Miño confluyen en uno, y puentes sobre ambos completan el decorado. Nos hicimos amigo de Arturo, sobre todo porque nos preparó unos bocatas llenos de energía. En lo alto del pueblo tomamos el café relajadamente contemplando las vistas… otro de los grandes momentos del viaje.

 

Desde Os Peares seguimos por la LU-P-1801 hasta Belesar. Este gran tramo de carretera estrecha pegado al alargado embalse era impresionante. La Galicia interior tiene parajes a los que tienes que ir adrede, no llevan a ningún sitio. Si no fuéramos en bici dudo que diésemos con esos lugares. Si yendo en coche acabas allí lo más probable es que dieses vuelta pensando que el gps te la estaba liando. Pero no era el caso. Estábamos allí por algo. Quisimos ir allí. Era nuestra aventura, descubrir la auténtica ribeira sacra lucense. Cada aldea estaba casi dedicada al 100% al cultivo vinícola. Cada esquina invitaba al aislamiento y al retiro. Daban ganas de parar y quedar allí 3 meses y colgar el cartel «no molesten» como en el hotel.

 

En algún tramo improvisamos adentrándonos por unas pistas de tierra cercana a la vía del tren. Al diseñar la ruta en casa no teníamos claro cuan ciclable sería el terreno. Tras superar una zona complicada en la que se cortaba el camino con la vía del tren continúamos la marcha totalmente pegados al río.

 

Volvimos a la zona de control en la zona de Belesar, a los pies de otro alargado y atípico embalse con el mismo nombre. Después de pasar por Pesqueiras cogimos la carretera LU-P-4102 que nos llevaría directamente a Portomarín, lugar de parada. Eso de directamente es un decir, porque la carretera serpenteante como ninguna con continuos repechos y con el viento como invitado sorpresa sentó como un puñetazo en la barriga, vaciando los últimos resquicios de energía que quedaban del desayuno. La zona era tan inhóspita que en las pocas y pequeñas aldeas por las que pasamos no tenían ni un solo bar. Si la cabeza flaquea, las piernas ni os cuento. Encontramos un bar abierto y paramos. Aprovechamos para hojear en booking.es donde pasar la noche. Ya sabéis que tenemos predilección por improvisar hasta el último momento donde vamos a dormir.

 

La llegada a Portomarín, pueblo de tradición peregrina, fue gloriosa con una luz del atardecer muy agradable.

la etapa 2 en strava

 

Graveltrip Camino del Danés

Etapa 3: Portomarín – Lugo – Melide 83km 1700m+

 

Las dos primeras etapas fueron muchísimo más duras y exigentes de lo que en principio esperábamos. Por eso este tercer día arrancamos con retraso, se nos pegaron las sábanas y sabíamos que la jornada sobre el papel era bastante asequible sin ninguna complicación física.

 

Saliendo de Portomarín cruzamos de nuevo el puente y cogimos la LU-613, una bonita y agradable carretera comarcal con un asfalto inmaculado que nos llevaría hasta Lugo capital. No tuvimos ninguna avería en las bicis salvo dos pinchazos de Pablo, cuando precisamente vemos que tenía un radio roto. Aún quedaban 20 km hasta la ciudad y decidimos seguir así. Al llevar las cubiertas estrechas la rueda no llegaba a rozar en el cuadro. No caímos en la cuenta hasta llegar a media mañana a la puerta de una tienda de ciclismo de que ese viernes era festivo local en la ciudad por las fiestas de San Froilán.

 

Ya que no pudimos solucionar la avería del radio, nos sentamos a tomar algo en un bar. Precisamente tenían preparado en la calle un puesto con pulpeiro!!

 

El final de etapa estaba fijado en la villa de Melide, y hasta allí no había posibilidad de arreglar el radio. Desde Lugo hasta Melide la idea era seguir el camino primitivo de Santiago. Es bastante desconocido y poco transitado. Transcurre por caminos muy lisos entre bosque y por pequeñas aldeas, aunque ninguna población importante.

 

Es un Camino de Santiago muy relajante porque es resguardado de los rayos del sol cuando este aprieta, y los tramos que comparte con asfalto son con nulo tráfico. Sorprendentemente  era bastante llano en general. Y con las ruedas de gravel se hacía perfectamente. Necesitábamos un día así después de los dos anteriores en los que a pesar de disfrutar del paisaje nos llegó a pasar factura al final de la jornada por la excesiva dureza física.

 

Lo primero que hicimos al llegar a Melide fue buscar el taller para reparar la rueda d Pablo y mientras esperamos apaciguando la sed en la taberna de enfrente. Tomando unas jarras de cerveza elegimos donde dormir. Estábamos a apenas 50km de Santiago pero justo el día siguiente daban una brusca bajada de temperatura y abundante lluvia. No nos lo creímos porque estaba el cielo azul con 25 grados a media tarde.

 

Por un imprevisto familiar, Heine tuvo que abortar quedarse a dormir y por tanto completar la última etapa. Vinieron a buscarlo en coche. Pablo y yo fuimos a dejar las bicis y equipaje en el hostal y bajamos a cenar. Quizás se nos fue un poco la mano con las raciones, pero que coño, nos lo habíamos ganado.

 

El hostal también tenía bar en la planta baja. El hombre nos insistió en que deberíamos salir de copas, que allí había mucho ambiente de peregrinos. Hasta nos lo volvió a preguntar por la mañana cuando desayunamos…. 

la etapa 3 en strava

Graveltrip Camino del Danés

Etapa 4: Melide – Santiago 54km 700m+

 

La última etapa del Camino del Danés sin el Danés amaneció con un cielo gris y una bajada brusca de 20 grados menos de un día para otro. Comenzó a lloviznar débilmente poco después de salir de Melide. Esta cuarta etapa discurriría por el Camino Francés…. sí, poco original, pero el danés quería hacer su propia versión del Camino de Santiago combinando varios de ellos de forma peculiar.

 

Tras los primeros 15 km con lluvia cada vez más intensa y persistente, con los caminos convirtiéndose en ríos de barro y gastando frenos para sortear peregrinos que caminaban como en Walking Dead….. decidimos hacer un sacrilegio y pasarnos a rodar por la carretera nacional. Sí, lo sabemos, el antítesis de todo lo que somos, promulgamos y queremos. Pero había que hacerlo. Con menos de 10 grados no sabéis lo fría que está la lluvia. Paramos en Santa Irene en el bar de un amigo calados de frío y empapados a tomar café caliente. Tomamos dos con el bar a rebosar de peregrinos enlatados y pingando. Parecía una Rave!

 

Quedaban casi 30 km aún y no paraba de llover. Y lo que es peor, el viento se unía a la fiesta. No sacamos ni una foto  porque con las manos artríticas era imposible, ni vamos a reseñar nada más de esta etapa,  ni a contar el resto de penurias que pasamos hasta llegar a Santiago.

 

Nos hacía ilusión ir a saludar a Rubén en El Caminante, pero estábamos tan congelados que ni lo planteamos.

 

Hasta aquí un impresionante graveltrip conociendo parajes increíbles, momentos únicos y alejados de la rutina viajando sobre la bicicleta.

la etapa 4 en strava

 

Graveltrip Camino del Danés

 

Texto y fotografía: Daniel Gonzalez. Diseño y fotograía: Heine Christensen