Cuando empezamos en este proyecto nos planteamos crecer poco a poco desde el ámbito local hasta el regional… nacional… y quién sabe hasta donde más. Lo que teníamos muy claro desde el principio es que todo lo que hacemos, todo lo que aprendemos, todo lo que descubrimos…. lo queremos compartir.

Evento
De ese compromiso de compartir lo que uno sabe y lo que uno cree que pueda gustar a otro nace la Puncheur Ulla Classic. Con el nacimiento del blog ya pusimos fecha para celebrar una fiesta del ciclismo auténtico y atlántico (fecha que hubo que modificar de un sábado para un domingo dada la acogida que estaba teniendo y  que más gente quería participar).

el 9 de abril de 2017 a las 9.00 h. naciese la Puncheur Ulla Classic

El proyecto se empezó a comentar en círculos de amigos y pronto se quiso sumar para hacer el evento aún más grande el Club Ciclista Asociación Galega de Ciclistas. Un club histórico en la ciudad que tuvo una implicación muy alta, encargándose de temas logísticos tan importantes como el coche escoba, el avituallamiento y el cátering final. También el propio café bar El Caminante y la tienda MyTopBike quisieron correr con los gastos generados, ayudando a que con un mayor presupuesto no faltase de nada en la jornada. Durante las semanas y días previos muchos asistentes estuvieron promocionando el evento desde sus perfiles en las redes sociales, lo que atrajo más la atención de ciclistas que posiblemente no nos conocían aún.

Todo listo para que el 9 de abril de 2017 a las 9.00 h. naciese la Puncheur Ulla Classic, en un día primaveral con un poco de fresco al principio pero bajo un sol radiante que nos alegró toda la mañana.

Evento
Al punto de encuentro se iban acercando pequeños grupos de ciclistas que engrosaban el pelotón poco a poco. Había grupos de varios clubs de la zona (Ultreia, OEA, Oliveira, Arcade, Montaevai O Pino, Anova, Froiz, Cambre y como no el club co-organizador CCAGC, y muchos ciclistas sin vestimenta propia de club). Fue imposible contar la cantidad total. Unos dicen que 65, otros que 76… lo que es cierto que fueron muchos, muchos más de los que contábamos en un principio; y nos hizo ver que los ciclistas quieren conocer y necesitan explorar.
Después de unas palabras del presi, recordando la importancia de comportarse en la carretera, fila de 2 a la derecha, hicimos dos grupos mientras no dejamos la carretera general y nos adentramos en las típicas corredoiras de aldea. En los 100 km no creo haber  visto más  de 15 coches por donde pasamos…
Salimos por Aríns cara O Eixo y encaramos el primer repecho de Marrociños con sensación de frío en las piernas todavía…. rápidamente lo quitamos de encima. Preciosa estampa ver la serpiente multicolor detrás de Pablo (Pantani) y servidor, atravesando los campos de color verde intenso. En Sergude llaneamos unos kilometros bajo el puente del AVE para enfrentarnos al segundo repecho de entidad, el muro de Noenlle. Aquí la sorpresa fue mayúscula, no por la dureza o la pendiente, sino por las pintadas que aparecieron en la zona más dura y bonita de la subida: “I love puncheur” en amarillo. Todo el pelotón se sorprendió, fue emocionante y el factor sorpresa nos pilló desprevenidos, pues solo los grafiteros sabían de su existencia. Fue increíble e inolvidable. Precisamente para que nadie lo olvidara hasta en tres sitios más a lo largo del recorrido volveríamos a ver las pintadas.

Después de bordear la falda del imponente Pico Sacro (más de uno pensó que había que subirlo), fuimos descendiendo hasta Codeso por una corredoira muy sinuosa. Desde allí fuimos paralelos al río Ulla desde Noente hasta Ledesma, por continuos sube-baja dejando el río a la derecha a gran altura en vertical. En uno de esos “sube” nos sacaron una sonrisa otras pintadas de “I love Puncheur”.

Primera parada en Ledesma después de cruzar el puente adoquinado de Gres sobre el Ulla, para reponer líquido y agrupar al pelotón, antes de volver por Rebordaos, otro gran muro en una zona de gran frondosidad y por carretera estrecha… hasta Empalme de Vilar. Desde allí pasamos por Foxás después de una vertiginosa bajada con dos curvas de infarto, y su correspondiente muro ascendente posterior para llegar a Remesquide, donde cruzamos un antiguo puente de piedra restaurado con el piso de tablones de madera. Ahí era territorio comanche para la mayoría…. contínuas corredoiras cruzando pequeñas aldeas, llegamos a uno de los muros estrella del día: Brandomés… con su largo kilometro al 10% mantenido en línea recta. En esta zona se hacen una de las mejores empanadas de Galicia.

Ahí era territorio comanche para la mayoría

Un largo y divertido pero suave descenso nos esperaba para llegar a Camanzo y enlazar de nuevo con la carretera que une Gres y Vila de Cruces, por la que rodaríamos unos 5 km hasta coger otro desvío dirección Bascuas por unas corredoiras con pequeñas subidas y bajadas atravesando granjas y bordeando una vieja mina al margen derecho. Volvimos a girar a la derecha para regresar a Piloño y reagrupar de nuevo al pelotón, ya que en 4 km volveríamos a hacer subir el pulso al máximo para superar el muro más duro de la jornada: Pontebasebe. 1500 metros con un inicio de infarto y dos curvas de herradura que superan un gran desnivel desde el río. En la aldea paramos la furgo y aprovechamos para descansar, comer y beber mientras comentábamos la aventura que estábamos viviendo. Las caras de felicidad a pesar de momentos de gran dureza lo decían todo. Una gran experiencia y todo un reto de superación a cambio de disfrutar de un paisaje inmejorable y a pocos kilometros de casa… muchos no daban crédito.
Desde allí hasta Touro el pelotón rodó a buena velocidad por una corredoira estrecha y casi llana… Ya solo quedaban 20 km para llegar y aún nos quedaban tres repechos importantes, aunque lo peor ya había pasado. Pasando por Bama, Prevediños, A Moa y finalmente Lavacolla, ya quedaba cumplir el trámite con la subida de San Marcos. Todos íbamos pensando en la tortilla, la empanada, las cervezas… y nos dimos un gran festín en El Caminante; incluso pudimos ver algunos  momentos de la Paris-Roubaix que estaban echando en directo como colofón final.

La Puncheur Ulla Classic lejos de ser pretenciosa nació con humildad para compartir una forma de entender el ciclismo. Un ciclismo con gran paralelismo con las clásicas belgas de las Árdenas. Zonas frondosas y húmedas con constantes cambios de pendiente pero de escasa longitud, los repechos, y carreteras estrechas y sinuosas. En Puncheur nos gusta y apasiona el ciclismo de clásicas. Tenemos el lugar ideal para poder enlazar una carretera con otra y hacer nuestra particular clásica. Podríamos hacer otra Puncheur Ulla Classic en la misma zona sin repetir una sola carretera. Solo necesitamos un poco de tiempo para explorar y atreverse con lo desconocido. Y si lo preferís podéis acompañarnos en las próximas aventuras de Puncheur.es.

A todos los que fueron parte de esto…. Gracias.

A todos los que no pudieron estar… atentos a los próximos proyectos!

Evento

Fotografía y texto: Daniel Gonzalez. Diseño y fotografía: Heine Christensen