ulla classic II

Hace doce meses convocamos una quedada para hacer una ruta cicloturista por el sur de Compostela, por una amplia zona rodeando y cruzando el río Ulla varias veces por carreteras secundarias y poco transitadas. Nos sorprendimos por la respuesta de los ciclistas, superando por mucho lo esperado. En la segunda ocasión hace seis meses, tras la expectativa creada, tuvo una gran acogida otra propuesta similar por el norte de la ciudad.

El pasado 22 de abril  preparamos un recorrido revisado y mejorado respecto al año anterior sobre la Ulla Classic, sabiendo que la fecha coincidía con otros eventos de renombre que nos restarían participación. Manejar un grupo muy grande no es fácil. Así que los apenas 50 ciclistas de esta vez, con el apoyo de la furgo a cargo de Pablo y varios colaboradores, seríamos una grupeta controlable con los medios disponibles.

ulla classic II
El punto de partida habitual, delante del Café bar El Caminante, era un hervidero de ilusión y ganas de pasar un día de cicloturismo especial; con un recorrido de gran dureza por su perfil en forma de sierra, con pequeños y empinados muros pero con mucho encanto paisajístico. Los que repetían ya sabían de que estamos hablando, y los nuevos…. Descubrieron nuevas carreteras al lado de casa.
ulla classic II
El día apuntaba soleado, aunque a primera hora los chalecos permanecían puestos para proteger del frescor mañanero. Poco a poco pasarían a ocupar un hueco en el bolsillo del maillot.
ulla classic II
La primera parte de la ruta, unos 30 km, era la misma que en la anterior edición. Los muros de Marrociños y Noenlle nos hacían entrar en calor a la vez que eran un preámbulo de lo que sería el resto de la jornada: pequeños muros, con rampas llegando al 12% y carreteras estrechas. Desde Codeso hasta Ponteledesma la carretera seguía el margen del río Ulla de forma muy sinuosa. El largo y húmedo invierno que nos acababa de dejar al fin, se veía reflejado en los colores tan intensos de los árboles y los prados, en los “regatos” que discurrían por cualquier sitio cargados de agua, en las “fervenzas”  que rompían el silencio en las aldeas aún dormidas…
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En Ponteledesma cogimos una nueva alternativa hacia Remesquide, en la cual se escondía un muro sorpresa, Bendaña, con una considerable pendiente durante dos curvas. Pocos ciclistas la subieron sentados. En Remesquide volvimos a encontrarnos con el viejo puente de piedra, previo a uno de los muros estrellas de la clásica: Brandomés, con su kilómetro al 10% de media constante.
ulla classic II
Una vez pasada la aldea, empezaba uno de los tramos más divertidos y rápidos del día: la bajada a Camanzo. Esa carretera tiene un asfalto tan liso como la seda, en leve descenso y rodeado de naturaleza entre tranquilas aldeas. Antes de llegar a la carretera principal, tres amigos tuvieron un pequeño despiste en un cruce cogiendo el camino equivocado. Pablo fue en su búsqueda con la furgo, pero al ser en descenso no consiguió pararlos hasta casi 5 km abajo. Subieron las bicis en la furgo y volvieron al sitio donde esperábamos por ellos. Algunos amigos optaron por volver a la ciudad, por la premura del tiempo. Finalmente fueron unos 15 minutos de espera.
ulla classic II
El grueso de la grupeta estaba esperando en el bar Remigio, aprovechando para avituallar líquidos y, como no, la correspondiente tapa de empanada. Faltaban 8 km para volver a saludar al muro estrella, al más duro, al más empinado, al más todo….. y al más bello por supuesto. Ponte Basebe, Novefontes, The Wall. Tiene varios nombres. Es un monstruo desde el principio, nada más cruzar el puente. Los árboles dan una agradecida sombra en todo el tramo, de casi 2 km. Tiene dos zonas de descanso en los que la pendiente baja al 7%. El resto es variable…. 8, 9, 10, hasta el 15%. Y eso depende de como se haga la trazada en las curvas con un peralte muy marcado. Es un muro espectacular, digno de las clásicas belgas.
ulla classic II
Desde la aldea en la cima nos quedaba una suave transición hasta Fonte Díaz, Touro. Y a su vez desde allí durante varios km no habría ningún coco más. Eso no quiere decir que fuese llano, porque el llano gallego siempre tiene un 3% de pendiente. Durante 15 km hasta A Moa la ruta era suave y agradecida. Solo quedaban los muros de Rubio y Bando antes de entrar en la ciudad por el Monte do Gozo, donde nos esperaban las cervezas, empanadas y pizas cortesía de Bar El Caminante y la tienda Mytopbike. Acabar con una sonrisa y poder recordar los momentos buenos y menos buenos es un gran final de una jornada de ciclismo. En la tele retransmitían la Liegè-Bastogne-Liegè y nos sonada de algo todo aquello.

Si estuviste ese día, gracias por venir. Si no pudiste estar, esperamos verte en la próxima.

ulla classic II

Puncheur Ulla Classic II en Strava

ulla classic II

Daniel Gonzalez: texto y fotografía. Heine Christensen: editorial y fotografía