En abril tienen lugar las carreras más duras y espectaculares de la temporada ciclista, las famosas clásicas belgas. Todas comparten un denominador común: los muros.

En Galicia todavía no tenemos esa tradición ciclista tan arraigada, ni somos conscientes del potencial tan bueno que tienen las carreteras secundarias como para sacarle partido.

En Yorkshire, Inglaterra, sí que lo han visto claro; y a raíz del comienzo del Tour de Francia en 2014 en esa pequeña liejha inglesa se lleva organizando una carrera de 4 días en la que conjugan carreteras estrechas con muros de infarto y un paisaje envolvente.

Quizás algún día en nuestra comunidad ocurra algo similar. Pero mientras podemos jugar a ser ciclistas y llevar a los amigos a esas carreteras secretas y ver como se retuercen sobre la bicicleta.

La Ulla Classic en su tercera edición se inspira en esas duras carreras con bellos paisajes. La zona sur de Santiago de Compostela esconde muchos tesoros ciclistas que todavía son poco conocidos. Diseñamos esta ruta con la idea de enseñar zonas nuevas sin alejarse mucho, como una pequeña fiesta del ciclismo local, y con el objetivo de estar de vuelta antes de las 13.30 h. Los que tuviesen compromisos familiares llegarían sin problema, y los que no se quedarían a confraternizar picando algo en el Caminante Bar.

Al poco de comenzar a rodar ya se sucedieron los primeros pinchazos, posiblemente por los restos de la fiesta que hubo la noche anterior en el barrio.

El primer repecho comenzaba a los 10 km, en Lavacolla. Albarde Climb, con 1,2 km muy tendidos para entrar en calor.

Después de dejar atrás A Moa llegamos a la zona ganadera de Gastrar, donde se pasan en un tramo de 8 km varios pequeños pero duros y contundentes repechos antes de llegar a Forte, de esos que hacen picar las piernas.

En Forte teníamos previsto un bucle para llegar al mismo sitio. La idea era bajar a Rodiño por la carretera principal, y girar a la izquierda para superar uno de los muros de siempre, Noenlle. Carretera muy estrecha y este año con gravilla recién echada atravesando la aldea y acabando a los pies del Pico Sacro…. un buen repecho en toda regla.

Tras volver a pasar por Forte, usamos la carretera principal durante 5 km para coger un respiro, agrupar el pelotón y rodar con tranquilidad antes de llegar a una de las novedades de esta edición.

Este año el muro de Maravexas fue el rey, el tramo estrella. Apenas dos kilómetros en los que el liso asfalto te hace creer que la bici va a volar, cuando la pendiente te pone en la realidad. El valle que dejamos a la derecha, con la hierba verde intenso contrasta con la panorámica del Pico Sacro a la izquierda.

Casi hacemos otro bucle al conectar con la misma carretera que poco antes dejamos atrás, e iniciamos un largo y fácil descenso hasta Codeso. Estos tramos de carretera principal fueron clave para evitar pérdidas, agrupar a los rezagados e incrementar un poco la velocidad y la sensación de avance.

Desde Codeso hasta Ponteledesma disfrutamos del tramo estrella, el más pegado al río Ulla, por una carretera estrecha tipo corredoira y con multitud de repechos (al menos 3 bastante duros). Son 13 km de auténtico placer sensorial, se ve y se escucha el río a la derecha, en una zona de bosque espesa y densa que evita el sol directo.

En Ponteledesma hicimos una parada de avituallamiento tras 50km. Solo quedaban 30, pero con bastantes sorpresas todavía. La primera a los pocos km, el coco del día, el muro de Besaña… unas curvas de infarto y rampas bestiales durante 500 metros, y durante otros 600 metros algo más suavizados.

Con muy poca distancia entre ellos, nos esperaba otro de los muros más duros de la jornada, Foxás, y este por carretera principal aunque como siempre sin tráfico. En este segmento de Strava es mejor no mirar los tiempos de los 30 primeros si no queremos entrar en depresión… por aquí pasó varios años una carrera máster.

Después de estos dos puñetazos en la barriga rodamos unos km prácticamente llanos hasta Prevediños, donde casi sin contar se nos presentó una pared de 500 metros en la que las patas volvieron a sentir picor y ardor.

Ahora sí que solo quedaba rodar por unas corredoiras hasta A Moa nuevamente y volver a entrar en la ciudad por San Paio y Sionlla.

Los pinchos y cervezas que Rubén tenía preparados en El Caminante Bar fueron el premio final, tras jugar a ser belgas durante 80 km y 1500 m+ sin subir nada más largo de 2 km…. Galicia es así, plagada de ríos y repechos. Y nos encanta.

Ulla Classic III

Texto y fotos: Dani.

Fotografia y editorial: Heine